Muchos alimentos ingeridos por el hombre transmiten una gran variedad de parásitos. Tales alimentos pueden ser de origen animal (cerdo, bovino, ovino, pescado fresco y salado, moluscos); de origen vegetal (como los berros y otros), donde los parásitos se mantienen sobre su superficie y son una parte obligada del ciclo vital del parásito en cuestión; exóticos (ranas, babosas, etc).
Se distinguen dos formas de enfermedad parasitaria de origen alimentario, originadas por:
- La ingestión del parásito enquistado en la musculatura, órganos y otras partes comestibles del animal parasitado (triquinosism cisticercosis).
- La ingestión de huevos de parásitos contenidos en el agua, vegetales u otros alimentos que crecen en la tierra y se han ido fertilizando con estiercol animal o heces humanas.
Algunos parásitos son causa de enfermedad en aquellas personas que los ingieren con los alimentos o el agua. Otros, cuando permanecen durante algún tiempo en algunos alimentos en el transcurso de su ciclo vital. En otros casos, el hombre es el huésped definitivo donde los parásitos adultos llevan a cabo su reproducción sexual, originan huevos que expulsan con las heces y contaminan el ambiente. Ninguno de los parásitos transmitidos por la ingestión de alimentos o agua contaminados son capaces de multiplicarse fuera del huésped.
Fuente: Mª del Rosario Pascual Anderson. Enfermedades de Origen Alimentario - Su prevención. 2005. Ediciones Díaz de Santos, S.A. España.


Los parásitos alimentarios son algo a lo que estamos expuestos a diario, da para pensar en ser más cuidadosos con los alimentos :)
ResponderEliminarClaro, actualmente se hace necesario tomar medidas de prevención como también fijarse en que establecimientos nos estamos alimentando.
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